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SU CASA EN WOODROW WILSON DRIVE
Harry Bosch vive en una casa con revestimiento exterior de madera de secuoya en Woodrow Wilson Drive, en la montaña sobre el valle de San Fernando. Este tipo de vivienda se denomina en Los Ángeles “casa colgante”. La calle, poco frecuentada, asciende hacia Santa Monica Mountains, y en la vida real es lugar de residencia de actores y actrices de Hollywood. En la ficción, Bosch no conoce a ninguno de sus vecinos.
"Su casa era poco más que una cabaña de madera con una sola habitación, algo más amplia que un garaje de Beverly Hills. La construcción sobresalía de la montaña y se sustentaba por tres pilones de acero en el centro." (El eco negro)
Desde la terraza hay estupendas vistas a la autopista, casi siempre congestionada, que atraviesa el Paso de Cahuenga en dirección Norte hacia el valle de San Fernando, por donde asciende el sol al amanecer. Durante la noche, puede contemplar los reflectores de Universal Studios.
Para comprar la casa dio una entrada de 50.000 dólares con parte del importe de los derechos que recibió por una serie de televisión basada en uno de sus casos resueltos, el Asesino de esteticistas. Por el resto del valor de la vivienda, firmó una hipoteca de mil cuatrocientos dólares al mes, que en Luz perdida Harry dice haber ya abonado en su totalidad; aunque el autor se contradiga y en la siguiente novela, Cauces de maldad, siga pagándola.
La casa es afectada por un terremoto y calificada de inhabitable. Irónicamente, Harry la califica de "estilo neoterremoto clásico". A pesar de ello, la habita a escondidas durante tres meses (El último coyote) y en persona trabaja en su reconstrucción hasta que es sorprendido por un inspector de vivienda. Finalmente es demolida. Bosch se traslada a vivir a la habitación 214 del no muy elegante aparthotel Mark Twain, cercano a la comisaría, en el que suele alojar a testigos. Allí pasa un año hasta que su vivienda es reconstruida, lo que aprovecha para añadir una habitación de invitados.
En Luz perdida, la casa es escenario de un tiroteo espectacular durante el desenlace del caso. Hay varios muertos y Harry resulta herido en la cara.
En varias novelas hay referencias a la reproducción del Jardín de las delicias que Bosch cuelga en una de las paredes como elemento decorativo y existencial.
En la novela Nueve dragones Maddie, la hija del detective, se traslada a vivir con él. Ocupa la habitación de invitados. Harry arregla la habitación con una silla y una mesa de ordenador y algunos muebles comprados en la tienda IKEA de Burbank..
